
Era. Respiraba... lo han matado. El raval es ahora un barrio chupiguay. De esos en los que varios soplapollas de diseño y con gafas de pasta acuden a tomarse un kebab de lo más in, con mugre ficticia convenientemente visible y con un valor energético y proteínico alto en ácidos oleicos. Un barrio donde ya no te venden los chinos las clásicas latas de cerveza a un euro (entre las que podías encontrar desde orines a dentaduras postizas dentro), donde ya no ves redadas policiales y chinos y moros corriendo, donde es imposible sentarse en el suelo a ver la vida pasar... porque ya no hay vida. Ahora hay un hotel super guay, una torre de colores, y lo habitan ejecutivos.
Volverán a casa orgullosos de haber estado en el barrio malote de la ciudad y contentos de lo alternativos e integradores que son.
Como ciudadano, como nostálgico que soy, reclamo un espacio para la mugre, un reducto para lo sucio y la cochinada, por favor. Si es que con este afán de vender imagen y amabilidad, cualquier día hasta las putas dirán te quiero.
Y cambiando de tercio y hablando de basura... GUTI protesta porque el miércoles por la noche fueron unos individuos con banderas blaugranas a dar botes y pitos a la Cibeles. Me gu
